En casa de Olatz López-Garmendia

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Si en una casa te encuentras los cuadros y obra artística de una  expareja, te da una clara idea del tipo de persona que la habita. Para mí es una señal de madurez y sobre todo de cariño por tus hijos.  Esta donostiarra afincada en Nueva York hace ya 23 años, era la pareja de Julian Schnabel, director y pintor, y en la visita a su casa nos encontramos su obra en muchas de las habitaciones.
Hace cuatro años mientras daba un paseo en bicicleta, Olatz se encontró con esta casa en el West Village, y decidió comprarla y reformarla, para transformar los cinco apartamentos en que estaba dividida en una sola vivienda. El resultado un hogar, que parece un lienzo donde el color y las texturas de los tejidos crean un confortable y acogedor lugar. Cuando la terminó, algunos  amigos le pidieron ayuda para reformar otros espacios, y así fue como nació Olatz Interiors, un estudio-tienda de diseño de interiores. 




 Como cuenta en la  entrevista, su estilo viene definido por una mezcla de recuerdos y de influencias desde las casas de sus abuelas, a los objetos traídos de viajes durante su etapa de modelo, y al arte que aparece en cada habitación.La colcha que acompaña al cabecero malva, por ejemplo, es una antigüedad marroquí.


 En la habitación de su hijo la cama es una escultura de Julian Schnabel y el cabecero un antiguo mueble empotrado que ha encontrado su segunda oportunidad.Lo mismo que la butaca que acompaña en el salón  el retrato de su hijo Olmo hecho por su padre sobre lonas de camión.






 En la cocina la tabla de la mesa está hecha con placas de mármol que proceden del antiguo suelo del museo MOMA. Los pequeños cuadros que se ven al fondo, algunos de la propia Olatz, son exvotos con situaciones que ha vivido ella misma. Los exvotos son cuadros espirituales de origen mejicano, una idea preciosa para hacer y recordar pequeños momentos de nuestra historia.


El cabecero de la cama de este dormitorio  procede de un lote de puertas de la antigua escuela Cooper Union que Olatz compró en una subasta. Sobre la mesita de noche, la pantalla de la lámpara fue pintada por Julian . La alfombra de paja y lana es de Marraquech, y la tela sobre la cama, del siglo XVII.Y el escritorio es de un anticuario de Nueva York. Así contado, parece algo fácil de conseguir, pero no es difícil imaginar que ha sido un proceso que ha llevado su tiempo.





Mis favoritos, como no podía ser de otra manera en esta etapa colorina, las alfombras y las colchas de estos tonos tan alegres y vivos. Alegría y mucha energía de la buena. Espero que os guste tanto como a mí.

Feliz semana

Fotos El País

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5 comentarios

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